Proyecto PLASMAR

Proyecto PLASMAR: Nuevas rutas de biodegradación del plástico marino a través de sus lixiviados y su interacción con los microorganismos. Financiado por el Programa ComFuturo.

El plástico en el océano se ha convertido en una amenaza a escala planetaria. Cada año entran en el océano hasta 12.7 millones de toneladas métricas de plástico (12.7 ·109 Kg) que amenazan la fauna marina desde pequeños organismos hasta grandes mamíferos. Se ha visto que el plástico entra en la cadena alimenticia y puede llegar hasta el hombre. Pero no sólo puede llegar a través de la ingesta de pescado o marisco contaminado. ¡El plástico está también presente en la sal de mesa e incluso en el agua del grifo! Es necesario un cambio de mentalidad respecto al uso y desecho del plástico por parte de la población o acabaremos ahogados en nuestro propio plástico.

Las partículas de plástico de menos de 5 mm se llaman microplásticos. Estos pueden provenir de la ruptura de plásticos más grandes por acción de la luz solar, la oxidación y la erosión.

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Formación de microplásticos por la degradación de un plástico grande.

Pero también pueden ser vertidos directamente plásticos de pequeño tamaño. Un ejemplo son los productos de higiene personal y los cosméticos que contienen micropartículas de plástico. Por ejemplo, geles exfoliantes o pastas de dientes.

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Microplásticos en un gel de ducha exfoliante.

Todas estas pequeñas partículas que se van por el sumidero de nuestros lavabos y duchas, se cuelan por los filtros de las depuradoras y acaban en el mar. Los microplásticos también pueden provenir del lavado de ropa sintética. Cuando lavamos, los tejidos sueltan fibras que llegan hasta el mar. Una vez allí, tanto las fibras como las micropartículas plásticas se esparcen por todo el océano llevados por las corrientes marinas. Y es muy difícil eliminarlos debido a su pequeño tamaño. Los animales pueden ingerirlos y que el plástico quede atrapado en su organismo con consecuencias nefastas para su salud. ¡Y para la nuestra si los comemos!

Otra consecuencia de la presencia del plástico en el mar es que éste puede soltar compuestos químicos que pueden afectar a los organismos. Los plásticos contienen aditivos para darles las propiedades de resistencia, durabilidad y color que su uso requiere. Estos aditivos pueden pasar al agua de mar y ser tóxicos para los animales marinos. En el Proyecto PLASMAR estudiaremos el carbono orgánico que los plásticos sueltan en el agua de mar y en qué condiciones liberan más cantidad. También veremos cómo afectan estos compuestos químicos a los microorganismos marinos que están en la base de la cadena trófica. Miraremos qué tipos de bacterias son las que prefieren estos compuestos liberados por el plástico para poder encontrar rutas de biodegradación de plástico alternativas.

Recuerda que el residuo mejor gestionado es el no generado. Evitar el uso de plásticos cuándo sea posible es mucho mejor que generar el residuo, aunque luego se recicle.